Los candados del puente

Texto> Ana Rosa López • Fotos>Martín Sánchez
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¿Qué sería de la vida, del amor y de la muerte sin los puentes? Seguramente no tendrían ese toque místico y mágico que un bloque de cemento o un puñado de maderas y cuerdas es capaz de dar.
Nuestro paceño Puente de las Américas es la ruta diaria de miles de personas que pasan y repasan sobre él, incluso varias veces en un mismo día, sin reparar en los misterios que guarda. Hay, por ejemplo, creyentes que se persignan ante la gruta de la Virgen apostada en el extremo Este del puente o eventuales admiradores del vértigo que se inclinan sobre las barandas para observar los muchos metros de nada que los separan del suelo. Pero las pupilas de la bitácora son más atentas y curiosas descubridoras de estos secretos y de los seres silenciosos y pacientes que habitan el puente.
Los fines de semana el Puente de las Américas es el obligado paseo de los recién casados. En las noches, son las parejas de enamorados las que buscan las sombras del puente para demostrarse su amor. ¿Son acaso estas parejas, casadas o no, las que sellan su amor dejando candados colgantes en los parajes del puente? Esta es una tradición romántica que en otras latitudes tiene ya varios años de práctica y no solamente en los puentes. Pero nuestro Puente de las Américas es un digno principiante, aunque apenas cuenta con una media docena de guardianes de metal, allí están, aferrados a sus moradas de amor, fieles, pero también accesibles a posar para el lente de la bitácora.

2 comments for “Los candados del puente

  1. 15 mayo, 2013 at 3:09

    Che! me dejarón con sabor a poco, es muy interesante el tema de los candados en los puentes, una tradición que se remonta a mucho tiempo atrás en Europa y que va adquiriendo popularidad en las grandes ciudades y La Paz no podía quedar rezagada de dicho trámite entre una pareja de enamorados que solamente tratar de consolidar su unión a travez de un candado…

  2. 14 mayo, 2013 at 21:19

    Este temita de los candados es una “tradición” francesa, adoptada y casi apropiada por los rusos, que se hace tras el matrimonio. Es toda una ceremonia con cámaras, champaña y toda la parafernalia.
    Que no llegue…

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