El Puente de Las Uniones

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El Puente de Las Américas es uno de los espacios más democráticos e igualitarios de La Paz, por allí transitan en fin de semana las parejas recién casadas: jóvenes o adultos, en limosina o en minibús, de pollera o de vestido, del norte y del sur, sólo con los padrinos o con toda la familia; de manera ordenada y respetando el orden de llegada, a diferencia de las movilidades que van por la calzada nadie trata de adelantar al otro, no hay prisa, ni bocinas y menos discusiones; las felices parejas orgullosamente caminan de subida por este puente que también une dos zonas de la ciudad (Sopocachi y Miraflores).

En esta oportunidad, los protagonistas de esta nota (post) son aquellos personajes secundarios, casi de “utilería” que el fin de semana trabajan en el puente: El fotógrafo, la champanera y el músico. Son alrededor de diez personas que sábado a sábado trabajan desde las 10 de la mañana hasta las 6 de la tarde.

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Henry Choque de saco y pantalón negro, camisa abierta, un bluetooth en la oreja a la espera de la confirmación para “cubrir un matriqui completo”, a pertrechado de su álbum de fotos con una selección de sus mejores tomas que evidencian sus dotes, y por supuesto su infaltable cámara fotográfica “digital por si acaso, la otra ya está archivada en casa” aclara.

Cuatro fotógrafos afiliados trabajan en el puente, alguno ya lleva 8 años en el lugar mientras Henry acaba de cumplir su segundo año; asegura que no hay peleas entre colegas, pues cada uno tiene su tramo del puente y su especialidad; hay quien sólo saca instantáneas o como en su caso “saco fotos más grandes y les tengo que llevar hasta el salón de fiesta hasta la noche”.

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Wilfredo Mamani el más nuevo, lleva un año cantando acompañado por su guitarra y un sombrero vaquero que le cubre del sol otoñal, va ofertando su repertorio a los recién casados, “los temas van de acuerdo al gusto de la gente, hay quien prefiere huayñitos, otros quieren mariachis o románticas, depende de ellos; pero yo tengo mi repertorio que les ofrezco”.

En un principio, este alegre músico trabajaba junto a unas amigas en el puente Bolivia en El Alto, “pero me fije que aquí no habían músicos y los matrimonios se veían tristes, les faltaba romanticismo para que sean más emotivos y más bonitos: entonces me bajé a la ciudad y como no había competencia me comenzó a ir bien”. Recuerda con una sonrisa la oportunidad en que cantando con su compañera “nos comenzamos a mirar las caras extrañados, como si estuviéramos fuera de nota, es que faltaba una cuerda y se descompaginó la canción, entonces la gente nos miraba chistoso como si fuéramos unos aprendices o borrachos”.

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María Vicenta Conde de vivaces ojos, chaleco multipropósito y charola en mano con cuatro copas de champán (bueno, en realidad de Sidra), junto a sus dos hijos da la bienvenida a los matrimonios, es la más antigua del lugar, lleva una década en el puente y también es la más ajetreada, pues su oferta de servicios incluye el colocado del bullicioso racimo de latas en las movilidades.

Puente08Ella asegura que “en septiembre y diciembre la gente se casa más” y por ende son los meses de mayor actividad “uno tras otro, ¡la fila ahí sí es fatal! En septiembre del año pasado han debido pasar por lo menos unos 30 matrimonios en un solo día”. En contraposición febrero y agosto son meses bajos en trabajo (y matrimonios) y ni que decir en noviembre cuando “son poquísimos, no se casan porque la primera semana es Todos Santos, es el mes de los muertos, además este año es impar y no hay tantos matrimonios, la gente se casa más en año par”.

Puente02María, Henry y Wilfredo casi a coro aseguran que los nuevos matrimonios caminan por el puente porque “da suerte, como esta de subida es como si tu vida en adelante fuera a ir creciendo, vas a subir en la vida, vas a tener progreso, por eso es la tradición y los que tienen fe cruzan el puente, para que les vaya bien en su matrimonio” y el ritual no es privativo de nadie en particular, pues en estos diez años de trabajo sabatino Maria a brindado sus servicios a políticos, deportistas, modelos, parientes y hasta a sus propios vecinos “Si bien hay los trillizos pero igualito, la mayor parte prefiere venir aquí, que es ya una tradición en La Paz”, Henry finalmente recomienda que “lo importante a momento de cumplir esta tradición, es hacerlo con harta fe y creer que les va ir bien en el futuro”.

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8 comments for “El Puente de Las Uniones

  1. D.VeRonica
    12 Mayo, 2011 at 1:28

    Puej entre al blog y aunque no vivo en La Paz, ya me entere de alguna tradición del puente de las Américas, o puente de las uniones jejeje.. lo que no se es como puedo botar
    chaito

  2. Carlos L.
    10 Mayo, 2011 at 11:29

    Muy simpática la crónica; felicidades!!….. una costumbre más entre las muchas que tiene nuestra “oh linda La Paz”

  3. 6 Mayo, 2011 at 22:21

    Que nota tan deli, Tincho! Me encantó!
    Un abrazo,
    Ana Rosa

  4. cruz
    6 Mayo, 2011 at 14:51

    La picardía criolla es realmente inagotable, cualquier cosita sirve para hacer unos pesitos. como dice la canción QUE LINDA ES MI LA PAZ, que linda es su gente, sus costumbres y tradiciones. Y que buena crónica la que has realizado sobre una de nuestras costumbres, que para los ojos de cualquier ciudadano que habita esta bellísima urbe pasa inadvertida.

  5. Patricia Telleria
    6 Mayo, 2011 at 12:49

    Realmente los Bolivianos somos buenos para todo, y sobre todo muy creativos, por eso nunca moriremos de hambre, jajajaja.

  6. eddy penaloza
    6 Mayo, 2011 at 12:35

    Que lindo no?….champancito..unas fotitos..(antes de cargar a la novia todo el trayecto)….y si me canso.. otro champancito….y por si acaso me llevo al cantante a mi lado para que por lo menos me ayude con una pierna..total a “capela” nomas seria no?…
    Ya al llegar un limpia vidrios que me acicale antes de la foto digital grandota (por que ahi si se van a notar las gotitas del esfuerzo).
    Y al final ya sabremos cuanto cuesta llevar el matriqui “cuesta arriba” en estos tiempos no?….
    Linda la nota (como siempre) Tincho. Yo voy a votar por que se mantenga esta nueva costumbre.. ya que en mi matriqui solo era dar “vueltas” a las plazas…y en silencio en el interior de tu auto y con la bulla de latas por afuera.

  7. Gaby Carrasco
    5 Mayo, 2011 at 19:49

    En creatividad no hay quien nos gane, eso es algo muy positivo, cuando se quiere se puede.

  8. sara
    5 Mayo, 2011 at 17:43

    Está buenísimo!!!!! Pese a que nunca entendí lo de cruzar el puente o visitar siete plazas o algo por el estilo. Por si acaso, en el Montículo también hay cosas muy simpáticas, como aquello del brindis de los novios en el mismo arco de la plaza y luego a lo ruso, tiran las copas para atrás. Lo propio, novios sen minibus o en mercedes benz.

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